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PROPIEDADES ORGANOLEPTICAS

Las propiedades organolépticas de los alimentos, materias primas alimentarias, cosméticos , especialidades de uso oral, y otros, tienen un efecto determinante sobre su consumo y éxito comercial. De aquí la necesidad de estudiar, definir y evaluarlas correctamente.

Las propiedades descritas como organolépticas son:

Gusto   ð Sabor

Olor

Color   ð Aspecto

Textura

existe una gran confusión en la descripción de estas propiedades y se emplean múltiples matices en su indicación:

Hedor, olor, aroma, fragancia, perfume

¬ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ¾ ®

Desfavorable Favorable

las palabras empleadas para describir los olores, el gusto, el color, la textura, etc., implican apreciaciones de valor cualitativo y cuantitativo.

Hay que resaltar que la respuesta organoléptica es debida a combinaciones de sensaciones químicas percibidas por ej. en el gusto por los receptores situados en la lengua y el paladar, de moléculas esencialmente no volátiles y en el olor sensaciones obtenidas por interacción con los receptores olfativos, extendidos en los pasajes nasales y es debido básicamente a las sustancias volátiles.

Existe una gran confusión en la determinación y en la descripción de las propiedades organolépticas por ej. algunas personas emplean indistintamente palabras como gusto, sabor, olor, aroma, perfume, sin un empleo conceptual único para las mismas. Para estandarizar estas definiciones y facilitar nuestro trabajo hemos adoptado las siguientes:

SABOR = GUSTO + OLOR

ASPECTO = TEXTURA + COLOR

La definición de sabor y aspecto es arbitraria - pero necesaria -, para evitar la confusión inherente al estudio de estas propiedades, y adoptar unos criterios consistentes en su evaluación.

Las sensaciones químicas recibidas por los diferentes receptores están condicionados por aspectos culturales, familiares, psicológicos, religiosos, y de muy diferente índole (como indica el diccionario: condición e inclinación natural propia de cada uno).

COMO EVALUAR EL SABOR Y LA TEXTURA

Como es lógico la evaluación de estas propiedades, es realizada mediante paneles de prueba específicamente entrenados para la determinación y apreciación de sabores y aspecto de determinados productos. Los paneles son difíciles de constituir y de mantener y la tendencia actual es de sustituir o por lo menos complementar los paneles por métodos no sensoriales, como puede ser en el caso del olor por cromatografía de gases y descripción sensorial sistemática por expertos. Los métodos actuales en química del sabor son limitados, y tecnológicamente no demasiado avanzados.

La evaluación por paneles como hemos expresado anteriormente debe estar dirigida al sujeto concreto.

EL GUSTO

Como se ha indicado anteriormente la percepción del gusto se efectúa en las papilas gustativas situadas en la lengua y en el paladar.

Las sustancias no tienen en general un sabor único: lo que se percibe suele ser una sensación compleja originada por uno o más de los gustos básicos: ácido, salado, dulce y amargo.

Los producto que presentan gustos ácidos, salados y dulces permiten -en general- establecer reglas asociadas a las funciones químicas o a la estructura química del producto. Los gustos salinos provienen en general de sales inorgánicas; los gustos dulces pueden predecirse a partir de la estructura química; los gustos ácidos están definidos por funciones carboxílicas en producto orgánicos y en el gusto característico de los ácidos inorgánicos.

El gusto amargo no obedece a reglas y en general suelen presentarse gustos amargos en estructuras químicas muy dispares. Sin embargo, en aminoácidos y péptidos de bajo peso molecular existen reglas bastante bien documentadas para predecir el gusto. Como curiosidad señalaremos que el gusto amargo en bajas concentraciones sirve para resaltar o mejorar el sabor de los alimentos y en ciertos casos como medida de la calidad.

 

El gusto dulce

Existe históricamente la idea de que el sabor dulce esta asociado a los grupos hidroxilo (-OH) debido a que su presencia es característica en los azucares. Sin embargo, los compuestos polihidroxilo varían grandemente en capacidad edulcorante, y muchos aminoácidos, algunas sales metálicas, y otros compuestos no relacionados, como el cloroformo (CHCl3) y la sacarina, son también dulces. Se ha propuesto una teoría ampliamente comprobada para describir y/o determinar el sabor dulce: teoría de la unidad AH/B o unidad sápida. La unidad sápida se consideró inicialmente como la combinación de un protón H de enlace ligado covalentemente y un orbital electronegativo situado a una distancia del protón de unos 3 Å . Así pues, son esenciales para que una molécula tenga sabor dulce la existencia de átomos electronegativos vecinales. Además, uno de los átomos debe poseer un protón H de enlace. Los átomos de oxígeno, nitrógeno y cloro frecuentemente juegan este papel en las moléculas dulces y los átomos de oxígeno del grupo hidroxilo pueden cumplir la función AH o B de la molécula. A continuación se indican relaciones AH/B sencillas para el cloroformo (I), sacarina (II), y glucosa (III).

 

 

Representación esquemática de la relación entre AH/B y g en la unidad sápida-dulce de la b -D-fructopiranosa.

Como se ve en el esquema de la figura, se imponen también exigencias estereoquímicas a los componentes AH/B de la unidad sápida de tal modo que se deben alinear adecuadamente con el receptor. Se ha añadido a la teoría AH/B una tercera característica para ampliar su validez a las sustancias intensamente dulces como la aspartama. Esta adición incorpora a las moléculas dulces regiones lipofílicas estereoquímicamente apropiadas, designadas como g , las cuales son atraídas por regiones lipofilicas similares del receptor gustativo. Las porciones lipofílicas de las moléculas dulces son frecuentemente grupos metileno (-CH2-), metilo (-CH3), o fenilo (-C6H5). La estructura dulce completa esta geométricamente situada de tal modo que se produce el contacto triangular de todas las unidades activas (AH, B y g ) con la molécula del receptor para las sustancias intensamente dulces. Los cambios de la estructura y estereogeometría de las moléculas dulces conduce a una pérdida o supresión del sabor dulce o la inducción del sabor amargo.

Para la determinación estándar de gusto dulce se emplea usualmente glucosa.

El gusto amargo

El amargor se asemeja al dulzor debido a su dependencia de la estereoquímica de las moléculas que desencadenan el estímulo; las dos sensaciones son puestas en marcha por características similares de las moléculas, haciendo que algunas moléculas produzcan ambas sensaciones amarga y dulce, incluso simultáneamente. Si bien las moléculas dulces tienen que poseer dos grupos polares que pueden ser complementados con un grupo no polar y un grupo hidrófobo. Sin embargo, la mayoría de las sustancias amargas poseen una unidad sápida AH/B idéntica a la de las moléculas dulces, así como el grupo hidrófobo. La orientación de las unidades AH/B en la cavidad del receptor proporcionan la discriminación entre dulce y amargo. Si la geometría de la molécula permite orientarse en ambas direcciones la molécula daría respuesta amargo-dulce. Este modelo describe adecuadamente la respuesta dulce-amarga de los aminoácidos en los cuales los isómeros D son dulces y los isómeros L son amargos.

Las sales amargas poseen un mecanismo de recepción diferente relacionado con la suma de los diámetros iónicos de los componentes aniónicos y catiónicos de la sal. Las sales con diámetros iónicos inferiores a 6,5 Å tienen un gusto puramente salino (LiCl = 4,98 Å , NaCl = 5,56 Å y KCL = 6,28 Å ). Cuando aumentan los diametros iónicos (CsCl = 6,96 Å y CsI = 7,74 Å ), las sales resultan cada vez más amargas. El cloruro de magnesio (8,50 Å ) es por tanto muy amargo.

Para la determinación estándar de gustos amargos se emplean usualmente cafeína y quinina.

Gusto salino y ácido

El cloruro sódico (NaCl) es el representante clásico del sabor salado, junto con el cloruro de litio (LiCl). Las sales tienen sabores complejos, que combinan gustos dulce, amargo, ácido y salino. El mejor ejemplo de ello es el hecho experimentalmente comprobado de que la sal común en concentraciones bajas es dulce y no salada. La complejidad del gusto de las sales hace que a veces no sea posible describirla empleando los gustos básicos y se empleen términos como químico, jabonoso o metálico.

Independientemente del mecanismo de percepción del gusto salino se conoce que los cationes causan el gusto salino y los aniones lo inhiben. Las sales inorgánicas de de sodio y litio producen únicamente sabores salinos, el potasio y otros cationes producen gustos salino y amargo. En las sales orgánicas complejas y en sales inórganicas como polifosfatos los aniones no sólo inhiben el gusto salino sino que contribuyen al gusto por sí mismos como en el caso de jabones (sales de sodio de ácidos grasos de cadena larga) o sulfatos detergentes como el lauril sulfato sódico enmascarando completamente el gusto del catión.

En el gusto ácido contrariamente a la creencia popular, la acidez de una solución no parece ser determinante de la sensación ácida; más bien, otras características moleculares poco comprendidas, parecen tener una importancia primaria (por ej., peso, tamaño, y polaridad). No se dispone de datos suficientes para determinar si los hidrogeniones (H3O+), los aniones inorgánicos u orgánicos, o las moléculas no disociadas tienen mucha influencia en la respuesta ácida.

Para la determinación estándar de gustos salinos se emplea NaCl y para el gusto ácido HCl.

Potenciadores del sabor

Los potenciadores de sabor como el glutamato monosódico, el inosinato o el guanilato se han empleado desde siempre en la preparación de alimentos (mediante productos fermentados como extracto de soja, quesos y otros) ya que contribuyen al gusto "umami" o delicioso de los alimentos cuando se utilizan a niveles que sobrepasan su umbral de detección propio y simplemente aumentan el sabor de otras sustancias.

El mecanismo de actuación de estas sustancias es desconocido y sus efectos son notables y deseable para el sabor ( no sólo el gusto ) de hortalizas, productos lácteos, carnes, aves, pescados, etc.

Para la determinación estándar de potenciadores de sabor se emplea usualmente glutamato monosódico.

Astringencia

Se le describe como una sensación seca asociada al sabor percibida, en la cavidad bucal (no en la lengua) que produce un fuerte encogimiento de los tejidos y es de ordinario debida a la asociación de taninos o polifenoles con proteínas o mucopolisácaridos de la saliva para formar precipitados o agregados fuertemente hidrófilos. Es frecuente para muchos individuos confundir o asociar la sensación astringente con el gusto amargo ya que numerosos polifenoles o taninos presentan ambos sensaciones.

Algunos ejemplos de astringencia controlada presente en alimentos son el vino tinto y el té. En el caso del vino se suele reducir la presencia de taninos y polifenoles mediante la adición de proteínas de sangre (Hemoglobina) , hidrolizados de colágeno o gelatina. En vegetales o frutos vegetales como el plátano o los nísperos, cuando la maduración es insuficiente aumenta la astringencia confiriendo al producto sabores no deseables.

Efecto picante

Existen varias sensaciones no específicas o del trigémino neural que proporcionan una contribución importante a la percepción del sabor mediante la detección de la sensación picante, refrescante, de frío, umami o de atributos deliciosos, en los alimentos o sustancias en general.

La sensación característica quemante, cortante, aguijoneante que se conoce colectivamente como picante es difícil de separar de las producidas por los efectos de irritación química general y por los efectos lacrimógenos, que de ordinario se consideran sensaciones independientes del sabor. Existen sustancias picantes estrictamente orales (no contienen volátiles) como la pimienta negra y el jengibre, y otras como la mostaza, los rabanos, las cebollas, el ajo o especies aromáticas como el clavo que producen picor y aromas característicos.

Las sustancias picantes se añaden a los alimentos, en general, para aumentar su apetecibilidad y aceptación.

Para la determinación estándar del efecto picante se emplea pimienta negra y blanca.

Efecto refrescante

Esta sensación se produce cuando ciertas sustancias químicas entran en contacto con los tejidos nasal u oral y estimulan receptores específicos del gusto o del olor.

Son ejemplo de este efecto la menta, la hierba buena o el xilitol.

Para la determinación estándar del efecto refrescante se emplea xilitol.

OLOR

La percepción del olor de los productos esta situada en las fosas nasales. Se emplean varias técnicas para evaluar olores. Además de las técnicas instrumentales que emplean cromatografos de gases y detectores de masas, las técnicas manuales implican el conocimiento de como los receptores perciben los olores. El gusto es menos dependiente de la intensidad, el olor es función de la interacción con los receptores olfativos y esta puede variar en intensidad (concentración), temperatura (más volátiles) y tiempo de exposición y en algunos casos la presencia de aditivos que aumentan la sensibilidad de los receptores (glutamato, inosinato, guanilato, etc).

El panelista de un ensayo de determinación de olor, puede provocar el flujo de aire a través de su nariz de forma ascendente o descendente, es decir, no sólo olemos aspirando sino también a través de la cavidad bucal se pueden percibir los olores ya sea de volátiles o de microgotas transportadas hasta los receptores del olfato. Es de señalar que esta forma de oler - muy utilizada por los catadores de vino y bebidas en general - homogeiniza la temperatura y la húmeda del aire mejorando la exactitud del test.

En los productos de origen proteico encontraremos olores debidos a sustancias volátiles originadas por degradación, reacciones de maillard, etc. Por ejemplo, en productos cárnicos los compuestos formados en reacciones consecutivas son:

a. Reacciones de azucares reductores con aminoácidos. (Maillard).

b. Degradación térmica de compuestos de Amadori (2ª etapa Maillard).

c. Pirólisis de aminoácidos (desaminación y descarboxilación) .

d. Reacciones de amoníaco con compuestos a -dicarbonilos (Maillard).

 

Proteína (PM 10000-5mill Da)

ô

                 ô hidrólisis

¯

Grandes péptidos (10 o más aminoácidos)

ô ­

                  ô ô Plasteína

¯ ô

Pequeños péptidos (2 - 10 aminoácidos)

(Amargos, Dulces)

ô

¯

aminoácidos

 

Desaminación Otras reacciones Maillard

ô ô ô

¯ ¯ ¯

GUSTO Y OLOR

 

EL COLOR

De las propiedades organolépticas es la que más fácilmente puede ser estandarizada su evaluación.

Existen escalas de colores bien definidas que permiten comparar el color de soluciones líquidas y sólidos, y espectrofotometros especializados en la determinación del color.

No obstante se debe describir el color de los productos ya que hay matizaciones que sólo el ojo humano es capaz de hacer.

Tanto en líquidos como en sólidos pueden presentarse interferencias en la percepción del color: transparencia, opalescencia en líquidos, tamaño de partícula, brillo, opacidad en sólidos.

LA TEXTURA

La textura en sólidos en polvo y la apariencia en líquidos nos sirven para describir conjuntamente varias propiedades físicas.

La textura de los sólidos esta influida por el tamaño de partícula, la higroscopicidad del producto, el molturado, la plasticidad, etc.

En los líquidos su "apariencia" varía fundamentalmente en función de sus propiedades reológicas y de su homogeneidad.

 

PROTEINAS

Las proteínas nativas por si mismas, no contribuyen significativamente en los sabores de los productos, pero, pueden tener una extensa influencia en la percepción de otros componentes mediante enlaces y reacciones de diverso tipo. Los productos de la hidrólisis de las proteínas, péptidos y aminoácidos son considerablemente más reactivos. Los pequeños péptidos proporcionan sabores amargos y dulces. Los aminoácidos, -por si mismos- no contribuyen excesivamente al sabor, pero, debido a su capacidad de reaccionar con múltiples compuestos o sufrir degradaciones oxidativas o térmicas, generan un amplio espectro de sabores:

 Las reacciones de Maillard son los principales responsables del sabor y color de las proteínas.

Los productos de degradación, la hidrólisis enzimática, la contaminación microbiológica en la medida de modificar, hidrolizar o degradan las proteínas, cambian las propiedades organolépticas y su digestibilidad.

Los perfumes empleados en cosmética son fijados por las proteínas , que disminuyen su volatibilidad. Con olores agrios las proteínas enmascaran el olor y en algunos casos como en los embutidos de aves el agregado de proteína de soja potencia el gusto del mismo.

PEPTIDOS

Los péptidos pueden contribuir a proporcionar sabores (gusto+olor) favorables y desfavorables. Más allá de las reacciones que puedan producirse en un medio complejo , en presencia de otros compuestos, los péptidos de 2 a 10 aminoácidos pueden en función de su carácter hidrófilo o hidrófobo presentar sabores amargos, dulces, salados y "umami" (sabor característico del glutamato monosódico).

Los péptidos hidrófilos son usualmente dulces, y los hidrófobos amargos o agrios.

La estructura y composición en aminoácidos de los péptidos tiene importancia en el sabor que confieren a los alimentos. Se sugiere en la bibliografía que las cadenas laterales de los péptidos y la presencia de aminoácidos básicos (arginina, histidina, etc) como N-terminal , influyen grandemente en el sabor amargo.

Un método de prever el gusto amargo es en función de la energía libre. Cuando la energía libre dividida por el número de aminoácidos de la cadena del péptido excede 1350 los péptidos son amargos:

< 1350 No Amargo

Q = å AF > 1350 Amargo (menos de 6000 Da)

> 1350 No Amargo (más de 6000 Da)

la hidrofobicidad de los aminoácidos no es la única razón de la presencia de gusto amargo. En el péptido es necesario se presenten dos sitios reactivos con los receptores del gusto, uno llamado de "enlace" y otro de "estimulación". La sustitución en cadenas péptidicas de L-aminoácidos por DL-aminoácidos reduce o modifica el gusto amargo, lo que indica la importante estereoespecificidad del gusto amargo.

Una de las paradojas y uno de los mejores ejemplos de la complejidad de la química del sabor es el hecho de encontrar péptidos que con pequeñas diferencias en su composición o en el orden de los aminoácidos en la cadena péptidica presentan sabores muy diferenciados amargos o dulces. Un ejemplo de estos últimos son la aspartama y sus derivados de sabor dulce, que pueden ser hasta 50000 veces más potentes que la dextrosa. También pueden presentarse gustos salados, astringentes, ácidos, "umami", etc.

 

AMINOACIDOS

Péptidos y aminoácidos son el resultado de la hidrólisis de las proteínas. Los aminoácidos sufren diversos tipos de degradación durante la hidrólisis, formándose derivados por desaminación (-NH2) o descarboxilación, produciéndose modificaciones en la calidad nutricional de los hidrolizados y en sus propiedades organolépticas.

Los aminoácidos son muy reactivos y contribuyen por diferentes vias a la generación de gustos, olores, colores, etc.

Los aminoácidos puros contribuyen también al sabor por sus propios gustos individuales.

La formación de sales de los aminoácidos modifica el gusto. Variaciones en el pH y la concentración o presencia de otros aminoácidos altera el sabor individual. Así, por ejemplo, ácido glutamico+ácido aspartico se emplean como sustituto de la sal. En productos fermentados de pescado (anchoas y otros) los aminoácidos libres, conjuntamente con la creatinina y nucleótidos son responsables del sabor.

La glicina, glutámico, alanina y arginina son los principales contribuyentes al gusto de las carnes rebosadas y fritas. Estos ejemplos y múltiples otros que se podrían dar, nos sirven para afirmar la importancia de la contribución de los aminoácidos al sabor de los alimentos, no sólo para humanos sino también en alimentación animal. Los sabores cárnicos, los sabores a carne asada o hervida son debidos a reacciones de aminoácidos sulfurados como la cístina con carbohidratos o la serina y la treonina reaccionan con la glucosa en el tostado del café para formar pirazinas.

En resumen, los aminoácidos contribuyen al sabor por múltiples vias, sabor propio, degradación, reacciones con carbohidratos, lípidos, etc.

 

GRASAS

Las grasas y aceites juegan un papel muy importante en el desarrollo de sabores anormales por oxidación. La autooxidación de los lípidos y otras reacciones de degradación dan lugar a la formación de aldehídos y cetonas volátiles que son los que confieren a los alimentos sabores a pintura, grasos, metálicos, a papel, a cera, etc. cuando su concentración es suficientemente alta. Sin embargo, muchos de los gustos y olores más deseables en los alimentos, proceden de concentraciones modestas de estos mismos compuestos. En los productos cárnicos, especialmente en los productos curados como el jamón, longaniza, fuet, etc., los sabores identificativos de la calidad del producto son debidos esencialmente a los compuestos de la degradación de las grasas, generados por microorganismos, autooxidación o reacciones químicas.

 

El limite de sabor

Los receptores de sabor limitan el tamaño de las moléculas que pueden ser detectadas. El límite de tamaño molecular esta en 6000 daltons.

CRITERIOS DE EVALUACION PARA UN PANEL

Lo primero es definir que queremos evaluar. La evaluación que necesitamos nos ha de permitir definir con precisión las propiedades organolépticas de los productos que fabricamos y que se consuman por vía oral. En segundo lugar para que queremos evaluarlos? Para asegurar su aceptación y éxito comercial. En tercer lugar como evaluarlos, con que medios materiales y humanos.

La primera etapa es la selección y preparación de un panel de expertos en la caracterización organoléptica de los productos que se quieran evaluar.

La metodología que se propone es la siguiente:

En base a ensayos de sabores básicos determinar el perfil sensorial de las personas que formarán el panel. Independientemente de que el ensayo se realice con sustancias sencillas como NaCl (gusto salino), cafeina (gusto amargo), HCl (gusto ácido), glucosa (gusto dulce) y glutamato (gusto umami) se efectuará el ensayo en solución líquida y se empleará un colorante adecuado (enmascarante) para destruir la asociación de ideas sabor-color-olor.

Dado que nos interesa homogeneizar la descripción de gustos, olores, colores y texturas, los panelistas tendrán una respuesta guiada, es decir, referente a parámetros y descripciones precisas que se le propondrán. Ejemplo: respecto a intensidad de gusto salino: no salado, algo salado, salado, muy salado. Esta primera prueba nos permitirá señalar que personas tienen umbrales adecuados de detección de gusto y olor. Aunque la sensibilidad para gustos y olores suele darse por igual, ciertos hábitos nutricionales, enfermedades padecidas, u otras consideraciones, pueden hacer necesario constituir paneles diferenciados para gusto y olor.

Los resultados se expresarán en forma de gráficos tipo radar:

al objeto de poder obtener resultados comparables y patrones de respuesta.

A continuación se procederá a la educación del panel seleccionado en la detección de sabores estándar no primarios y relacionados con nuestros productos. Al igual que en los pasos anteriores se emplearán respuestas guiadas para obtener resultados comparativos y homogéneos.

Se someterá a la evaluación del panel sustancias usuales en su alimentación que por sus características resulten comparativas con los que se desean describirse. Por ejemplo para un producto cárnico o de origen animal: Gustos cárnicos, torrados, salados, olores azufrados, animales, etc.

En la última etapa se completará la educación del panel empleando los productos finales.

En el aspecto material es necesario tener un local adecuado para la realización de las pruebas. Aunque resulte obvio es necesario que el nivel de olores en el mismo sea mínimo y que ofrezca condiciones inmejorables de limpieza e higiene, especialmente ausencia de polvo.

Los paneles profesionales suelen disponer de cabinas individuales dotadas de buena iluminación sobre la muestra, tabiques laterales de separación, agua y vertedero para poder efectuar el enjuague de la cavidad oral entre muestras, aunque no es imprescindible suele suministrarse a los panelistas las muestras por delante de la cabina a efectos de que no vea la manipulación de la muestra y mantener el aislamiento y la concentración. Las pruebas se efectúan simultáneamente con todos los panelístas (el caso de escasez de medios podría realizarse en tandas).

Hay que presentar a los panelístas las muestras con criterios estrictos (profesionales) sin efectuar comentarios improcedentes ni condicionantes; en la convocatoria que se les haga constará el objetivo y los criterios de evaluación a aplicar; se les informará periódicamente de los resultados de su trabajo. Como complemento se propone que los panelistas puedan conocer otras experiencias en base a visitas o charlas.

Creemos que esto es realmente la primera etapa en el objetivo de crear una cultura de empresa que incluya el perfeccionamiento y la evaluación de las propiedades organolépticas de los productos que fabrican.

 Editor proteínas